miércoles, 9 de diciembre de 2015

martes, 25 de agosto de 2015

En Vespino de 4 ruedas

Este verano hemos dejado descansar a nuestros caballitos de hierro de dos ruedas. Alguna aventurilla teníamos preparada pero al final no se llevó a cabo, aunque eso no significa que no se vaya a hacer mientras todavía estamos disfrutando de buen tiempo.

Lo que sí hemos hecho ha sido sacar el otro caballito de hierro, el de cuatro ruedas. Mejor dicho, o lo que es lo mismo, el caballito "2 caballos" o "2CV", el Citroën.

Llevaba tiempo anunciando el viaje que tenía previsto para este verano 2015, que no era otro que la asistencia al 21 meeting internacional de 2CV y derivados que se celebraba en Torun (Polonia).

En esta edición se eligió la ciudad polaca de Torun, localidad natal del astrónomo Nicolás Copérnico, que desde 1997 está incluida en la lista de ciudades Patrimonio de la humanidad por la Unesco. Así que era una buena ocasión para estirar las piernas por media Europa y hacer turismo para asistir a la cita.

Los "meetings" (reuniones) internacionales de 2CV se celebran cada dos años, y son los delegados-representantes de los distintos países asistentes los que por votación eligen las ciudades que organizarán este evento en los próximos años (las dos ediciones siguientes). Aunque realmente se confirma la siguiente y se nombra la que le sigue, de manera que ya sabemos dónde se llevarán a cabo las de 2017 y 2019. La primera de ellas, edición 22 en 2017, será en Portugal, en Ericeira, cerca de Lisboa y la segunda, edición 23 en 2019, en Croacia.

Cuando alguien me pregunta por detalles de la reunión de Torun suele suponer que nos hemos dado cita varias decenas de cacharros como el mío, vamos, un puñado de chalados como yo que no tenemos otra cosa que hacer durante las vacaciones. Pero abren los ojos como platos cuando les digo que en esta ocasión nos hemos juntado más de 3.000 (tres mil) chalados de todo el mundo, de los cinco continentes.

No es necesario que explique con detalle todo lo que ha acontecido desde que salí de mi casa hasta el regreso, porque para estas cosas siempre es mejor una imagen que mil palabras, así que os paso un enlace en el que podéis ver fotos hasta hartarse. Simplemente comentar que mi Citroën Charleston recorrió un total de 6.400 kms con mi mujer y yo de pasajeros, que dormimos en campings, en hoteles y en el aeródromo que sirvió para acogernos holgadamente a los miles de participantes y visitantes que asistimos. También que nuestros compañeros de "El Paraguas 2CV" de Valencia continuaron viaje hasta la Ciudad de Tallin en Estonia reclando en las otras exrepúblicas, mientras nosotros regresábamos a casa habiendo visitado Lucerna, Innsbruck, Alpbach, Münich, Salzburgo, Praga, Cracovia-Auschwitz, Nurember y un montón de pueblecitos que fuimos encontrando por el camino. Ah, y el 2CV impecable...

Enlace a la web alemana donde encontrar cientos de fotos:  www.2cv4.de

 componentes de El Paraguas y unos amigos franceses con Kitty, mi mujer
 Un modelo de Burton, (fabricante holandés que monta sus modelos sobre plataforma Citroën 2cv)
 El deseado por coleccionistas Citroën 2cv Sáhara. Con dos motores.
 En la cola para el tour por la ciudad de Torun
 Campamento base. Sin duda: ningún problema de espacio...
 Algunos "bichos" participantes
 En la cola para partir hacia el tour por la ciudad: relajado atasco de "Patos" (como también se conoce al Citroën 2cv)
 Vista general del aeródromo donde se ubicó el campamento.

Curioso modelo biplaza de 2cv. Por desgracia en España estas cosas son casi imposible sacarlas legalmente a la carretera.
 Tipos originales donde los haya
 Muchos remolques de todo tipo
 Cupés
 Medios coches...
 Triciclos
 Gran volumen
 Casa compartida
 Grandes superficies
 Charleston cupé
 Militares
 De ganchillo
 Sin comentarios
 Inspector Clouseau y la monja al uso de las hermanas de la caridad asistieron con su Charleston
 Meharis de todo tipo

Directamente bélicos

lunes, 4 de mayo de 2015

8ª Reunión Nacional de Vespinos. Minaya 2015

El pasado fin de semana (1 y 2 de mayo de 2015) ha tenido lugar la octava reunión nacional de Vespinos en Minaya (Albacete). Los organizadores oficiales han sido los pertenecientes a la Asociación de amigos de Minaya y a los que debemos agradecer una atención excelente, puesto que se han volcado al 100% para que todos los asistentes estuviéramos como en casa o incluso mejor.

En lo referente al aspecto motero, los minayeros han contado con la colaboración inestimable del Motoclub Runrun Clásicas de San Pedro del Pinatar, encabezados por Pedro y Josefina que además cuentan con estrechísimos lazos familiares con Minaya. No es poca esa colaboración porque hasta la localidad manchega han desplazado los Runrun todo el arsenal necesario para que a la organización minayera no les faltara de nada, es decir: personal y vehículos (varias Vespino, dos furgonetas, un camión frigo y el sempiterno motocarro Piaggio con su armamento megafónico al son del "run run")

Por nuestra parte, en esta ocasión nos hemos desplazado tres vespinos desde Valencia, más concretamente Tachu desde Gilet, José Antonio desde el Puerto de Sagunto y yo mismo, Valentín, desdeVall de Almonacid en Castellón, hasta Minaya, en una larga jornada de 240 kms y de 7 horas de duración. En ella atravesamos en las primeras horas de la madrugada la Sierra Calderona, pudiendo disfrutar con las primeras luces de paisajes espectaculares, sobre todo los de Sot de Chera y Chulilla. No tuvimos la misma suerte al regreso porque la noche nos alcanzó antes de llegar a Requena, con lo cual las mil y una curvas de la Sierra Calderona la sufrimos con la leve luz de los faros de nuestras Vespino.

La jornada comenzó demasiado pronto para lo que es el uso normal porque el despertador sonó a las 4:00, una buena hora para andar de copas con los amiguetes pero dura para poner los huesos propios sobre un Vespino. Pero qué le vamos a hacer, había 7 horas de camino hasta llegar a Minaya a la hora del comienzo de las excursiones, que no deja de ser una contradicción porque precisamente ya íbamos calentitos al llegar a la reunión.

A las 5:00 nos dábamos cita en el lugar de costumbre: en Segorbe, junto a la estatua de los toros (representación de la tradicional "entrada de toros y caballos" que se celebra cada año durante las fiestas de septiembre). Por proximidad fui el primero en llegar, pero no tardaron en hacerlo Tachu y José Antonio que ya se lamentaba un poco este último por el dolor de trasero, no en vano llevaba cerca de 40 kms sobre el estrecho y duro sillín de su vespi y ninguna experiencia previa de largas rutas en algún tipo de moto. Todo un mérito para él.


Sin entretenernos apenas nos pusimos en movimiento hacia la localidad de Altura y de allí ascender por la sinuosa y estrecha carretera que lleva al santuario de la Cueva Santa. Una vez en lo alto siguieron las curvas pero con una carretera ancha y bien señalizada. Alcublas, Villar del Arzobispo, Losa del Obisco, Chulilla, Sot de Chera, Chera y por fin Requena.

Amaneció en las proximidades de Sot de Chera donde hicimos la primera parada para estirar las piernas, permitir que la sangre volviera a las posaderas, aliviar depósitos de líquido y comer un poco. No demasiado porque conociendo a los Runrun y sabiendo que los Minayeros no se quedan a la zaga en asuntos culinarios, que uno se sabe informar, preferimos llegar con el estómago ligerito para quedar bien en el destino.


Una vez en Requena la cosa cambió bastante: se terminaron las curvas, las carreteras estrechas y los continuos puertecitos de montaña. También los paisajes agrestes y enormemente atractivos de la Sierra Calderona y el Parque Natural Chera-Sot de Chera, con la compañía de conejillos, liebres, perdices,k palomas torcaces, hurracas y cuervos y algún que otro corzo que amenizaban con sus correrías los flancos del camino. A partir de allí los llanos y los viñedos se adueñaron del terreno, rompiendo la monotonía algún collado o alguna vaguada e incluso algún puerto suave de montaña, y como ya era mañana con sol, también comenzamos a encontrarnos grupos de moteros que iban a Jerez con motivo del GP.

Pero volvamos a la reunión que es lo que realmente importa:

Si bien el primer día, el viernes, la temperatura era agradable y todavía invitaba a taparse un poquito con las prendas moteras, lo que nos encontramos el sábado obligaba a todo lo contrario porque el calor llegó repentinamente aquel día, casi sin previo aviso.

Como comentaba al principio: después de 7 horas de camino y cerca de 250 kms llegamos al lugar de reunión, al centro social de los "amigos de Minaya". Lo hacíamos justo a tiempo para participar en las excursiones previstas para esa mañana, precisamente lo que necesitábamos, más kilómetros.

No obstante se llevaron con mucha dignidad porque si alguien ha participado en alguna de estas excursiones sabrá perfectamente que a pesar de que en ellas se llegan a recorrer distancias largas, más si tenemos en cuenta que lo hacemos con ciclomotores clásicos, también es cierto que entre tanto y tanto se hacen paradas técnicas para "repostar" el cuerpo y el alma, cosa que alivia sobremanera las fatigas que se acumulan en los cortos trayectos del camino.

Como si en los alrededores de San Pedro del Pinatar nos encontráramos, allí estaba el motocarro Piaggio de los Runrun con su batería de altavoces al son que identifica a su club.


De regreso al entro social nos esperaba la gran comida organizada por los minayeros. Qué barbaridad. Sabía que hambre no íbamos a pasar, pero el problema allí fue qué elegir para comer. Personalmente me quedé con el tópico típico y me serví un buen plato de gazpacho manchego, además de las viandas que había sobre la mesa para ir calentando motores.


Por la tarde continuaron las excursiones, ahora tocaba visitar Casas de Roldán y Casas de Los Pinos que también colaboraron con la organización del evento y de este modo correspondíamos los participantes con una visita a las poblaciones en las que también pudimos "repostar", y cómo no, lo que solíamos hacer en cada parada o en cada ocasión: intercambiar opiniones y experiencias con gente que hablaba nuestro mismo idioma, "el vespinero".

Al día siguiente después del desayuno nos pusimos nuevamente en marcha para la "etapa reina" con la excursión de 120 kms que nos llevó a la  medieval localidad de Alarcón. Personalmente no había estado nunca allí y quedé sorprendido después de pasar junto al pantano y posteriormente llegar a aquel valle encajonado en cuya parte superior se levantan las murallas de Alarcón. Sin duda una localidad digna de una visita más entretenida que la que nos llevó aquella mañana.

En la plaza mayor nos recibieron las autoridades locales y seguidamente procedimos a un nuevo "repostaje". Allí mismo inmortalizamos la imagen más bonita del fin de semana en la que una junto a otra colocamos todas las Vespino participantes, justo delante de la bonita fachada del ayuntamiento.




 A la atención que recibimos de las autoridades locales le siguió el almuerzo en la misma plaza mayor, sin movernos, y las susodichas fotografías frente al ayuntamiento.

Los itinerarios fueron estupendos y con un control de seguridad en el que varios compañeros con motos mayores iban colocándose en lugares con alguna dificultad, cortando el paso a los demás vehículos si era necesario. También participaron miembros de la Guardia Civil. Así que el resto sólo teníamos que preocuparnos de disfrutar del camino a nuestro antojo, incluso nos podíamos hacer "selfis" ("autofotos" en la lengua de Cervantes), pero eso no se puede decir porque no está permitido en marcha.



Si las excursiones fueron muy agradables y participativas en las que todos tuvimos oportunidad de probar el resto de las motos que en ellas participaban, no lo fue menos la atención a nuestros estómagos por parte de los organizadores. Sin duda esta gente sabe organizar y quien no haya estado nunca con ellos, sencillamente, se lo pierde. Ni que decir tiene que los de la asociación de amigos de Minaya, que eran realmente los "anfitriones titulares", se volcaron plenamente en servirnos las mejores viandas típicas de la zona, así que no es necesario explicar cada uno de los platos que tuvimos el privilegio de probar. Si para algo sirve mi opinión, el gazpacho con conejo campero y setas estaba para repetir, cosa que hice gustosamente.

Sin duda, parafraseando a Santa Teresa, esa gente se mueve en la "gloria entre fogones".

Como final de fiesta tuvimos comida con entrega de premios, regalos y sorteos y la participación de una rondalla masculina, Los Mayos, que amenizaron parte de la comida.


El último acto fue el sorteo de un Vespino SC, el emplazamiento a la próxima Vespinada en San Pedro para el 27 de junio y la 9ª Reunión Nacional de 2016 en Sevilla.

A nosotros nos quedaba el regreso a casa por el mismo camino, con el agravante de que ya eran las 7 de la tarde y las curvas de las sierras las atravesaríamos ya anochecido. A pesar de ello pudimos llegar a nuestras casas sin ningún contratiempo relevante.

Gracias a los Minayeros, a Runrun y a todos los compañeros participantes, incluido el que quemó 13 motos y media y 8 coches... pero eran suyos.